Ictus: Todo lo que debes saber para entenderlo y prevenirlo
Prevención del ictus Foto: Universo Reports

¿Sabías que los ictus, también conocidos como accidentes cerebrovasculares, son una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo? Es un tema serio, y no está de más entender de qué se trata, especialmente porque los casos han ido en aumento en los últimos años. Factores como el envejecimiento de la población y ciertos hábitos de vida están detrás de esta preocupante tendencia, lo que hace que tomar medidas preventivas sea más importante que nunca. Vamos a explorar a fondo qué son los ictus, por qué ocurren y, lo más importante, qué podemos hacer para protegernos.

¿Qué es un ictus y qué lo hace tan peligroso?

Un ictus ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe, dejando a las células cerebrales sin oxígeno y nutrientes. Sin ese suministro vital, las células comienzan a morir en minutos, lo que puede provocar daños graves en las funciones del cuerpo, desde el habla hasta el movimiento, e incluso la muerte.

Hay dos tipos principales de ictus:

  1. Ictus isquémico: Ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria que lleva sangre al cerebro. Es el tipo más común, representando aproximadamente el 87% de los casos.
  2. Ictus hemorrágico: Sucede cuando un vaso sanguíneo se rompe, causando sangrado en el cerebro. Aunque es menos común, suele ser más letal y dejar secuelas graves.

La rapidez con la que se actúe tras un ictus es crucial. Si una persona recibe atención médica de inmediato, las posibilidades de minimizar los daños son mucho mayores. Pero si se tarda demasiado, las secuelas pueden ser devastadoras y permanentes.

Un panorama alarmante: el aumento global de los ictus

Las cifras son impactantes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año alrededor de 15 millones de personas sufren un ictus. De estas, 5 millones pierden la vida y otras 5 millones quedan con discapacidades permanentes. Es una crisis de salud global que no distingue entre países desarrollados y en desarrollo, aunque las razones detrás de su aumento pueden variar.

  • En países en desarrollo, el problema está relacionado con la adopción de estilos de vida poco saludables, como dietas ricas en grasas saturadas y azúcares, combinadas con la falta de actividad física.
  • En países desarrollados, aunque las tasas de mortalidad han disminuido gracias a los avances médicos, los ictus siguen siendo una carga significativa para los sistemas de salud debido al envejecimiento de la población.

En ambos casos, la falta de prevención es un factor clave.

¿Qué aumenta el riesgo de sufrir un ictus?

La buena noticia es que muchos de los factores de riesgo son evitables. Aquí te detallo los más comunes:

1. Hipertensión arterial

La hipertensión, también conocida como “el asesino silencioso”, es uno de los principales responsables de los ictus. Esta condición debilita las arterias, aumentando la probabilidad de que se formen coágulos o se rompan los vasos sanguíneos.

2. Dieta poco saludable

Las comidas ricas en grasas saturadas, sal y azúcares no solo contribuyen al aumento de peso, sino que también favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, ambas condiciones que incrementan el riesgo de ictus.

3. Sedentarismo

La falta de movimiento no solo contribuye a la obesidad, sino que también puede afectar la circulación sanguínea y provocar presión arterial alta. Incluso 30 minutos de ejercicio al día pueden marcar una gran diferencia.

4. Consumo de tabaco y alcohol

Fumar daña las arterias, mientras que el consumo excesivo de alcohol puede elevar la presión arterial. Juntos, forman una combinación peligrosa para el sistema cardiovascular.

5. Estrés crónico

El estrés prolongado no solo afecta el bienestar emocional; también puede aumentar la presión arterial y favorecer hábitos poco saludables como comer mal o fumar.

El impacto del envejecimiento

No podemos hablar de ictus sin mencionar el papel del envejecimiento. A medida que las personas viven más tiempo, el riesgo de sufrir un ictus aumenta considerablemente. Con los años, las arterias tienden a endurecerse y acumular depósitos de grasa, lo que dificulta la circulación sanguínea. Además, las personas mayores son más propensas a padecer hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares, todos factores que predisponen al ictus.

Cómo identificar un ictus: las señales de advertencia

Actuar rápido puede salvar vidas y reducir las secuelas de un ictus. Reconocer las señales de advertencia es fundamental. Aquí entra en juego el acrónimo FAST, que en inglés significa rápido, pero también ayuda a recordar los principales síntomas:

  • Face (cara): Observa si un lado de la cara está caído o si la persona tiene dificultades para sonreír.
  • Arms (brazos): Pide a la persona que levante ambos brazos; si uno de ellos no se eleva, puede ser una señal.
  • Speech (habla): Escucha si la persona tiene dificultad para hablar o lo hace de forma confusa.
  • Time (tiempo): Si identificas estos signos, busca ayuda médica de inmediato.

Otros síntomas pueden incluir visión borrosa, confusión repentina, pérdida del equilibrio o un dolor de cabeza severo. Cada minuto cuenta.

La prevención: tu mejor defensa

La prevención es el camino más efectivo para reducir el riesgo de ictus, y esto aplica tanto a nivel individual como colectivo. Aunque no podemos controlar todos los factores, hay mucho que podemos hacer:

1. Controlar la presión arterial

Monitorear regularmente la presión arterial y seguir el tratamiento indicado si es alta puede reducir significativamente el riesgo.

Tensiómetro
Tensiómetro. Foto: Universo Reports

2. Adoptar una dieta saludable

Incorpora más frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras. Reduce el consumo de alimentos procesados, grasas saturadas y sal.

Comida saludable
Comida saludable. Foto: Universo Reports

3. Mantenerse activo

No necesitas ser un atleta para mejorar tu salud. Caminar, nadar o practicar yoga son opciones accesibles y efectivas.

Ejercicio contra el ictus
Ejercicio contra el ictus. Foto: Universo Reports

4. Evitar el tabaco y limitar el alcohol

Si fumas, busca ayuda para dejarlo. En cuanto al alcohol, consúmelo con moderación o elimínalo por completo si tienes otros factores de riesgo.

Evitar tabaco y alcohol
Evitar tabaco y alcohol frente al ictus. Foto: Universo Reports

5. Manejar el estrés

Prueba técnicas como la meditación, ejercicios de respiración o actividades recreativas para mantener un equilibrio emocional.

Técnicas de relajación frente al ictus
Técnicas de relajación frente al ictus. Foto: Universo Reports

¿Qué pasa si ocurre un ictus? Tratamientos y avances

Si bien la prevención es clave, también es importante saber que los avances médicos han mejorado las posibilidades de recuperación. En el caso de un ictus isquémico, los anticoagulantes pueden disolver el coágulo si se administran a tiempo. Por otro lado, los ictus hemorrágicos pueden requerir cirugía para detener el sangrado.

Además, la rehabilitación física y cognitiva juega un papel esencial en la recuperación. Gracias a investigaciones recientes, se están explorando técnicas como la neuroplasticidad, que permite al cerebro “reaprender” funciones perdidas, ofreciendo esperanza para quienes han sufrido daños severos.

El ictus no solo afecta a quienes lo padecen, sino también a sus familias y comunidades. Entenderlo, reconocer sus señales y adoptar un estilo de vida saludable puede marcar la diferencia. Aunque el camino hacia una reducción significativa de los casos es largo, cada pequeño cambio en nuestros hábitos puede contribuir a prevenir esta peligrosa condición.

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